En la trampa de la deuda
global
La
Argentina recién marca el comienzo – al final perderá toda la humanidad
Artículo publicado en el semanario "Das
Goetheanum" Nº 4, 20.1.2002
Wilhelm
Neurohr
Los 36 millones
de habitantes de la Argentina – país de inmigrantes, el segundo en extensión y
el más "europeo" de Sudamérica – tuvieron que experimentar a fines
del año pasado y a comienzos del actual cómo, luego de una crisis, su país se
hundía en un caos político, económico y social. Miles de personas protestaron
contra la situación política y económica. El país se halla ante la quiebra.
Largas colas delante
de los bancos forman parte de la vida cotidiana. Las personas cuyas cuentas
bancarias fueron congeladas, temen por sus ahorros que siguen disminuyendo con
la creciente inflación y la devaluación del peso. Los Bancos se han vuelto
insolventes y el Estado ya no puede pagar los sueldos a sus empleados. La
industria y la clase media se encuentran afectados. Peligra la paz social – el
país se halla al borde del abismo.
Se produjeron
airadas protestas contra la clase política y las rígidas estructuras
partidarias; hubo desmanes en los cuales los distintos participantes se
enfrentaron con palos y piedras. Existe ahora la amenaza de una guerra civil.
En el término de doce días se sucedieron cinco presidentes. La lucha por el
poder dentro de los partidos políticos enfurecen al pueblo, que suele incluir a
los políticos en el rango de "ladrones y falsificadores". Se habla de
"corrupción, situaciones mafiosas y de república bananera", la lujosa
residencia presidencial con su parque y su cancha de golf no es vista con
buenos ojos.
Durante el siglo XX,
prácticamente sólo existieron en la Argentina tres tipos de gobierno: los
peronistas (divididos) del General Perón y de su esposa Evita, que fueron
considerados admiradores de Mussolini y que se perfilaron como defensores de
los intereses de los trabajadores; la Unión Cívica Radical (UCR) o bien el
poder militar. Con la renuncia del presidente radical Fernando de la Rúa poco
antes de Navidad, luego del frustrado intento de constituir una unidad nacional
con los peronistas, el Estado tuvo que admitir su insolvencia.
En años anteriores,
las agrupaciones sindicales que fueron la fuerza principal de los peronistas,
habían paralizado al país por medio de huelgas permanentes para lograr la
renuncia del presidente radical Raúl Alfonsín. Su sucesor peronista, Carlos
Menem, había emprendido durante su gestión presidencial entre 1989 y 1999 la
liquidación total del país, además de duplicar la deuda pública y la
desocupación. Ahora llegó a ocupar la presidencia Eduardo Duhalde, peronista de
la vieja escuela, de posición opuesta al modelo neoliberal, y que da especial
importancia a la política social.
Políticos
neoliberales por un lado y partidarios de una política económica más estatizada
por el otro mutuamente se echan la culpa por la situación, y cada uno de ellos
pretende cambiar el modelo económico: son los peronistas que durante muchos
años consideraron el Estado como de su propiedad y los renovadores económicos
neoliberales que se han dejado atrapar por los acreedores e inversores
internacionales. Mutuamente se acusan de que sus ideas han perdido prestigio.
Existen muy pocas probabilidades de éxito para el desesperado intento de reunir
en una mesa a todos los partidos políticos, a los empresarios y sindicatos, a
las Iglesias y a las organizaciones no gubernamentales para un intento de
salvamento.
Según las observaciones
de la Organización ATTAC, de tendencia crítica frente a la globalización, es un
hecho que la Argentina se ha ido convirtiendo en un alumno ejemplar del Fondo
Monetario Internacional al cumplir rigurosamente, desde los años ochenta, con
las exigencias de los expertos de Washington. Son bien conocidas las metas de
aquellos expertos: el país debe disminuir sus deudas y adaptarse
estructuralmente al mercado mundial para que definitivamente se termine con la
política "dirigista", la que consideran responsable por la crisis de
endeudamiento de los comienzos de los años ochenta.
También en la
Argentina, tal como sucedió en Ecuador y otros países, la insoportable
situación deudora llevó a protestas masivas, a levantamientos exigiendo
alimentos y a una desestabilización política general. Desde hace años el país
trata de remitir a los acreedores e inversores internacionales los intereses y
las amortizaciones puntualmente. Para garantizar el cumplimiento de esas
obligaciones, los últimos gobiernos argentinos tuvieron que responder al
déficit presupuestario nacional con rigurosas medidas de ahorro.
Ante esta
situación con restricciones drásticas se encuentran muchos países, y no sólo
países del tercer mundo a los que no se conceden condonación de deudas, tal
como sucedió en Nicaragua (en ese país, el Fondo Monetario Internacional había
cancelado en medio de una crisis el programa de reducción de deudas), sino
también en muchos países europeos con un alto endeudamiento nacional, cuya
reducción es considerada como criterio estricto para ser admitido en la Unión
Europea. También allí descienden los niveles sociales y aumenta el número de
desocupados; existen comunas regionales más pequeñas que ya llegan al límite de
su solvencia. Los presupuestos nacionales deben soportar la enorme carga de
intereses frente a los Bancos. Por doquier se producen grandes procesos de
redistribución, en los que el dinero pasa de las economías nacionales a los
desbordantes bolsillos de los consorcios de economía comercial, gracias a los
donativos de impuestos en beneficio de la "capacidad competitiva"
global.
Los países
implicados en la economía limitan su tarea principal al apoyo de las empresas
comerciales locales en esta lucha competitiva sin piedad, por lo que se han
vuelto extorsionables hasta en los ámbitos de la justicia y de la enseñanza
estatal al servicio de los intereses económicos. También en Europa disminuye el
prestigio de los partidos políticos, conmocionados por escándalos de corrupción
y luchas ideológicas que no poseen conceptos convincentes para los desafíos más
importantes de la actualidad – ni hablar de las grandes tareas sociales para el
futuro. Además, habrá que contar en cada momento con alteraciones en las Bolsas
y los mercados accionistas, dado que las finanzas se han separado del verdadero
proceso comercial. En toda Europa aumenta la desocupación; tanto en el sector
estatal como en el comercial se anuncia para este año y los años venideros una
nueva reducción de puestos de trabajo en un escala nunca vista hasta ahora.
También aquí se verá amenazada y convulsionada la paz social.
La forma neoliberal
de la globalización no se inmuta ante estos peligros. Si no se produce ahora
una discusión política global acerca de la manera de conformar formas más
humanas de organizar la economía y la convivencia social, tarde o temprano nos
amenazarán situaciones “argentinas” en todo el mundo. Hace mucho que vivimos a
nivel internacional en un orden económico y social que niega a la gran mayoría
de los hombres el acceso a derechos fundamentales y a una vida en dignidad - y
en el cual la crisis de un país arrastra a otros países hacia el abismo.
Después de los países de gran pobreza, la Argentina se ha convertido en una
nueva víctima; otros países seguirán sin duda y la reacción en cadena no se
detendrá ante los países considerados ricos y prósperos, dado que la política y
la economía de éstos en el fondo transcurre en acuerdo con los mismos
principios mundialmente exigidos.
Globalización
neoliberal - ¿para el bien de todos los hombres?
Hace tiempo que la
manera neoliberal de globalización fue liberada de su mito de ser un proceso
irreversible para el bienestar de todos los hombres. El movimiento que critica
la globalización pudo convencer al público que pocos ganadores se ven frente a
muchos perdedores. Al final perderá la humanidad toda.
Según la opinión de
ATTAC, la dinámica de la "guerra contra el terrorismo" nos lleva a un
mayor aumento de estas circunstancias inaceptables. Esta guerra - a la que los
jóvenes ya pueden acceder como juego de computación para "caza de
terroristas" – que en realidad se trataría de una guerra de
"derechos" de los poderosos jefes de guerra. de los grandes
consorcios y de los inversores: ¿será la lucha contra el terrorismo como una
nueva fase del imperialismo?
La guerra en
Afganistán efectivamente sólo fue el primer paso. En la segunda fase de la
global "campaña contra el terror", los Estados Unidos tienen en mira
a Somalía en África, que también es campo de acción de la marina alemana.
Asimismo se supone que existen aliados de Bin Laden en Somalia, en Yemen, en
Indonesia, en las Islas Filipinas y hasta en Bosnia-Herzegovina. El gobierno de
Washington obviamente planifica un imperio nuevo, algo que los críticos
sospechan abiertamente desde hace mucho, y la marcha triunfal de la economía
liberarla de competitividad en todo el mundo es parte importante de ese nuevo
imperio.
Tanto más importante
será la mirada hacia dos eventos próximos de la sociedad civil: entre el 31 de
enero y el 5 de febrero de 2002 tendrá lugar en Porto Alegre (Brasil) el
segundo Foro Social Mundial (sobre el Foro anterior fue publicada una nota en
los números 5 y 8 de 2001 del semanario "Das Goetheanum"). Se esperan
varias decenas de miles de participantes de diversos movimientos sociales de
todo el mundo, entre ellos también participantes de la red de trimembración en
torno a Christoph Strawe (véase el reportaje en el suplemento
"Antroposofía a nivel mundial" Nº 10, 2001).
Como evento que
acompañará al Foro Social Mundial de Porto Alegre, tendrá lugar en Zurich
(Suiza) un encuentro internacional llamado "El otro Davos". Ambas
actividades se entienden como eventos alternativos frente al encuentro anual
del World Economic Forum (Foro Económico Mundial) de Davos (véase "Das
Goetheanum" Nº 8, 2001), encuentro que en este año, como excepción, tiene
lugar en Nueva York. El encuentro anual de los representantes de los mayores
consorcios transnacionales con jefes de gobierno y profesores universitarios,
es considerado como "gobierno mundial secreto", identificado
oficialmente como Foro para la "discusión abierta" (detrás de puertas
casi siempre cerradas) sobre los "problemas del mundo" y su
"agenda global".
Los dos eventos
alternativos de la sociedad civil son un punto de encuentro de todos aquellos
que se interesan y se comprometen por el desarrollo de un movimiento
internacional contra la globalización del capital con su desprecio por el ser
humano; significan un lugar para diálogos acerca de alternativas básicas que
deben surgir y ser desarrolladas "desde abajo". Tanto en la Argentina
como en todo el mundo tendrán un efecto sanador aquellas alternativas que se
basan en las ideas y en los hechos de la trimembración social de fuentes
antroposófica para que el caos social no siga su curso.
____________________________________
Foro 3