¿Quién asesinó a la Argentina?
Una mirada sobre los “Memorandums” muestra quién
lo hizo.
Por
Greg Palast
The
Guardian (Londres)
En Buenos Aires, la París de Latinoamérica, la policía
asesino a dos docenas de argentinos en Diciembre luego de que ellos decidieran
enfrentar las balas antes que a la inanición.
Miles más han perdido su trabajo como consecuencia de que
la producción industrial bajó 25% durante el último año, en un coma inducido,
entre otras medidas, por tasas de interés que han saltado a más de 90% en
préstamos en dólares.
De esta manera es muy fácil quebrar. Al lado del cadáver
aún caliente de la economía de Argentina, el asesino ha dejado una arma
humeante con sus huellas digitales en ella.
¿Quién lo hizo?
El arma del asesinato se llama, "Memorándum Técnico
de Entendimiento," datado el 5 de septiembre del 2000. Firmado por Pedro
Pou, Presidente del Banco Central de Argentina para la transmisión a Horst
Kohler, Director Gerente del Fondo Monetario Internacional.
'Inside Corporate America' recibió una copia completa del
'Entendimiento' junto con los documentos adjuntos y una carta del Ministerio de
Economía Argentino al FMI de... bueno, simplemente digamos que el sobre no
tenía ningun remitente.
Una lectura detallada no deja ninguna duda que este
'Entendimiento' disparó balas fatales en el cuerpo indefenso de la Argentina.
Para empezar, el ‘Entendimiento’ exige que Argentina
corte el déficit del presupuesto gubernamental de u$s 5.3 mil millones en 2000
a u$s4.1 mil millones en 2001. Piensen sobre esto. El pasado mes de septiembre
de 2000, Argentina estaba ya en el borde de una profunda depresión. Uno de cada
seis obreros estaba desempleado. Incluso los economistas más crudos del FMI
deberían saber que achicar el gasto público en una economía en recesión es como
apagar los motores de un avión que está cayendo. ¿Cortar el déficit? Como mi
hija de 4 años diría, "Eso es una estupidez."
El FMI nunca se equivoca sin además ser cruel. Y como se
lee, bajo el título descarado, "mejorando las condiciones del
pobres," el acuerdo contempla dejar caer los sueldos del programa de
empleo de emergencia del gobierno en un 20%, de $200 por mes a $160.
Pero usted no puede ahorrar mucho tomando $40 al mes de
los pobres. Para una mayor economía, el Entendimiento prometió también,
"un 12-15 por ciento de recorte en sueldos" de los trabajadores estatales y "la racionalización
de ciertos beneficios jubilatorios”
En caso de que usted no tenga una pista de lo que el FMI
quiere decir a través de "racionalización" – esto significa rebajas
de 13% en jubilaciones. Recorte,
recorte, recorte en medio de una recesión. Estúpido.
Junto con las recomendaciones del FMI y los planes mezquinos para los jubilados y los pobres las previsiones económicas orillan en lo ilusorio. En el Entendimiento, el proyecto de estos genios de la globalización dice que, si Argentina lleva a cabo sus planes para incentivar el consumo, de algún modo la producción económica de la nación subirá 3.7% y bajará el desempleo. De hecho, a finales de marzo del 2001, el PBI de la nación había caído ya 2.1% por debajo de la marca anterior de este mismo año.
Otro sobre que estuvo
sobre mi escritorio contenía el memorándum del "Plan de Ayuda" para
la Argentina durante los próximos cuatro años. El documento, firmado el 25 de junio
por el Presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, incluía una advertencia:
que los destinatarios debían usarlo "sólo en cumplimiento de sus deberes
oficiales".
Mi deber como reportero es decir que el plan suma una
mezcla impresionante de crueldad y titánico auto engaño. Con la economía en una
mortal escalera de caracol, Wolfensohn exige que "a pesar de los
retrocesos, en las metas instituidas el último año, el informe continúa siendo
válido y la estrategia es la apropiada". El plan de FMI, cocinado junto al
Banco Mundial, haría que "mejore en gran medida la perspectiva para el resto
de 2001 y para el 2002, esperando una recuperación del crecimiento en la
segunda mitad de 2001".
En este documento, el presidente del Banco Mundial expresó su orgullo particular en que el gobierno de Argentina había hecho "un recorte de $3 mil millones de dólares en gastos primarios para acomodarlos a un aumento en intereses de la deuda". En otras palabras, el gobierno recortó en las necesidades domésticas para pagarles intereses a los acreedores, bancos extranjeros principalmente.
Para Wolfensohn la crisis tiene su lado luminoso, como se
jactó ante los banqueros: "Un adelanto mayor fue hecho al eliminar los
antiguos contratos de trabajo". Y los "costos laborales" han
caído debido a "la flexibilización del mercado laboral inducida por la
liberalización de facto del mercado vía el incremento de la informalidad
laboral". Traducción: Los obreros perdieron sus trabajos sindicados y
debieron ir a vender dijes en la calle.
¿Qué fuerza sobre la Tierra induciría a la Argentina a
abrazar este programa ridículo? El soborno, si la Argentina hacía lo que dice,
recibiría un préstamo de emergencia de $20 mil millones para el 2001 reunidos
por el FMI, el Banco Mundial y los prestamistas privados que fue anunciado al
final del año pasado.
Pero esta generosidad vino con otra. El Memorandum asumía
que Argentina continuaría con el “Plan de Convertibilidad” es decir ataba su
moneda, el peso, al dólar en un tipo de cambio de uno a uno. Esto no salía
barato. Los bancos americanos y los especuladores cobraron un 16% de tasa de
riesgo por sobre lo normal para suministrar los dólares necesarios para
respaldar aquel esquema cambiario.
Ahora haga la cuenta. Por los $128 mil millones en deuda
de Argentina, el interés normal más la 16% de sobrecarga por los prestamistas
viene a ser aproximadamente $27 mil millones por año. En otras palabras, las
personas de Argentina no recibieron ni un solo dólar de los $20 mil millones
del paquete de préstamo. Poco de este dinero salió de Nueva York donde
permaneció para pagar intereses a los acreedores americanos que sostienen la
deuda, a peces grandes como el Citibank o a pequeñas aves de rapiña como Steve
Hanke.
Hanke es Presidente de Toronto Trust Argentina, un 'fondo de mercados emergentes' qué ganó 100%
sobre los bonos argentinos durante el último pánico cambiario, en 1995. No
llores por Steve, Argentina. Su retorno anual, que este año fue de 79.25%, puso
la confianza del especulador a la cima de la mesa de liga de especulación. Este
año él lo hará de nuevo.
Hanke gana apostando al fracaso del las políticas del
FMI. Pero para 'el buitre' Hanke invertir es meramente una distracción. En su
trabajo diario como profesor de economía en la Universidad Johns Hopkins de
Maryland, él ofrece libremente su consejo “sincero” para acabar con la penas de Argentina, consejo que lo pondría
fuera del juego de la especulación: "Abolir el FMI".
Para empezar, Hanke propuso eliminar el tipo de cambio de
un-peso-un-dólar - qué ha demostrado ser el “gancho de carne” en el que el FMI
cuelga las finanzas de Argentina.
Pero no es solo este el “gancho de carne” para la
Argentina – sino que además este anclaje del peso con el dólar se combina con
los Cuatro Jinetes del FMI y de la política neoliberal: liberalización de los
mercados financieros, libre comercio, privatizaciones masivas, y achicamiento
del gasto público.
'Liberalizar' los mercados financieros significa permitir
al capital fluir libremente por las fronteras de una nación. De hecho, después
de la liberalización, cinco años atrás, el capital ha fluido libremente junto
con una venganza. El pánico de los ricos de la Argentina ha hecho que estos
conviertan sus pesos en dólares y luego han enviado el botín a los paraísos de
las inversiones en el extranjero.
Hubo una vez hace tiempo, bancos nacionales y
provinciales que controlados por el gobierno solventaban las deudas de la
nación. Pero en el medio de los años noventa, el gobierno de Carlos Menem cedió
el control de éstos al Citibank de Nueva York, al Banco Fleet de Boston y a
otros operadores extranjeros.
Charles Calomiris, un consejero del Banco Mundial,
describe éstas privatizaciones bancarias como una "historia
maravillosa." ¿Maravilloso para quien? Argentina ha sangrado al exterior
tanto como 750 millones de dólares diarios en tenencias de moneda fuerte.
Hay más alegría para los acreedores en el Entendimiento,
incluyendo 'la reforma del sistema de coparticipación' Ésta es la manera más
amable, más mansa de declarar que los bancos americanos serán pagados con
fondos que se destinaban a la educación y otros servicios provinciales. El
Entendimiento también consigue dinero en efectivo "reformando" el
sistema del seguro de salud de la nación (recortes, recortes, recortes).
Pero cuando el recorte del recorte del recorte no sea
suficiente para pagar a los poseedores de la deuda, uno siempre puede vender
“las joyas de abuela”, como los argentinos describen al esquema de
privatización de su nación. Por ejemplo, en 1995 la red de agua fue privatizada
a favor de un conglomerado francés, Vivendi Universal, y las tarifas
rápidamente se elevaron en algunas provincias a más del 400%. En su memorando confidencial Wolfensohn dice
”casi todas las mayores áreas han sido privatizadas” así que ya casi no queda nada
para vender.
La bala final del Entendimiento fue la imposición de
"una política de apertura comercial” Esto exigía a los exportadores de
Argentina, con sus productos sobrevaluados debido al anclaje del peso con el
dólar, a una competencia patética perdida de antemano con los exportadores brasileños
que tienen un dinero devaluado. Estúpido.
¿Han aprendido el Banco Mundial y el FMI de sus errores?
Ellos aprenden de la misma manera que un cerdo aprende a cantar: No pueden, no
quieren y, si lo intentan, el ruido resultante es insufrible. El 9 de enero,
con la capital Argentina en llamas, la Directora delegada del FMI Anne Krueger
pidió al nuevo presidente del país, Eduardo Duhalde, recortes todavía más
profundos en los gastos gubernamentales. Es interesante notar que la misma
semana el presidente George W. Bush descartó el consejo de FMI de recortar el
presupuesto exigiendo al Congreso americano $50 mil millones para sacar a los
Estados Unidos de la recesión.
El MEMORÁNDUM de WOLFENSOHN resume el programa: Todo lo que
la Argentina necesita hacer era "reducir los costos de producción,"
un paso que requiere sólo "flexibilizar la fuerza laboral".
Traducción: cortes mayores en pensiones y sueldos o, mejor todavía, ningún
sueldo en absoluto.
Pero, para consternación de la élite de Argentina, las
“abejas obreras” están demostrando una
obstinación que inflexiblemente los está llevando a su propio empobrecimiento.
Un ejemplo de obrero inflexible es Anibal Verón, de 37 años y padre de cinco
niños, había perdido su trabajo como chófer de autobús; y su compañía le debía la paga de los 9
últimos meses.
Verón se unió a los “piqueteros”, un movimiento de
desempleados que obstruye caminos Disolviendo un piquete en noviembre de 2000,
la policía militar lo mató de un disparo en la cabeza.
La muerte en Génova del militante anti-globalización
Carlo Guiliani fue tapa de todos los diarios de EE.UU. y Europa. La muerte de Verón no tuvo ni una sola página.
Ni usted leyó sobre Carlos Santillán, de 27 años, ni Oscar Barrios de 17, cazados
con escopeta en el patio de una iglesia en la Provincia de Salta por la policía
que disparó en una protesta contra el plan austeridad del FMI.
Los propulsores del Nuevo Orden Mundial, como Tony Blair
prefieren retratar a la resistencia como una “alondra de la mimada juventud
Occidental” que cura su aburrimiento "dejándose tentar por protestas
equivocadas" por nociones ingenuas. Las medios de comunicación, se
concentran en los miles que marcharon en Génova, pero no en las 80,000 personas
en las calles de Buenos Aires del pasado de mayo de 2001, ni en la huelga
general llevada a cabo por 7 millones de obreros argentinos en junio
último. Sólo en diciembre de 2001,
cuando la Argentina dejo de realizar un pago por intereses de la deuda externa
los medios americanos y europeos comenzaron a reportar la crisis.
En Argentina, el Servicio de Paz y Justicia (SERPAJ) hace cargos al gobierno por usar el
hambre y el terror para imponer los planes de FMI. El líder del SERPAJ Adolfo
Pérez Esquivel está documentando casos de tortura de manifestantes por parte de
la policía en el pueblo donde Santillán y Barrios murieron. Para Pérez Esquivel que ganó el Premio Nobel de
la Paz en 1980, represión y liberalización son socios. Él refirió a The Observer que ha hecho recientemente
una queja contra la policía de una provincia argentina por reclutar a niños de
5 años en escuadras paramilitares, un funcionamiento que él compara a la
Juventud Hitleriana.
Pero Pérez Esquivel que llevó adelante protestas contra
el Acuerdo de Comercio Libre del Americas (ALCA) no está de acuerdo con mi
veredicto contra el FMI en la muerte de Argentina. Él nota que las
económicamente fatales 'reformas' fueron abrazadas con entusiasmo por el
ministro de Economía de la Nación, Domingo Cavallo, mejor recordado como la
cabeza del Banco Central durante la dictadura militar. El viejo pacifista
sugiere que el fallecimiento intempestivo de la economía de su nación no fue
ningún asesinato, fue un suicidio.
El reportero Greg
Palast investigador galardonado escribe, 'Inside Corporate America',
boletín quincenal en The Observer
(de Londres), sección del diario del domingo The Guardian de Gran Bretaña
Una primera versión de este articulo fue publicada el 11
de Agosto de 2001, y fue actualizado en Febrero de 2002.
usted puede leer y subscribirse a las columnas de Greg
Palast.
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