Christopher
Houghton Budd
Los griegos
tenían una palabra excelente para lo que hoy día llamamos dinero- numisma. Quería decir consenso. Al dinero se le dio una forma,
y tenía un valor, sobre los que la comunidad por la que circulaba se habían
puesto de acuerdo. En otras palabras, el ámbito del dinero estaba definido por
una relación social, un contexto anímico. Y el dinero se adaptaba a esa
realidad anímica. Numisma. El antiguo
significado de numisma - consenso -
acentúa la idea de que el dinero es una fuerza del alma, exteriorizada en la
vida social. Nuestra concepción moderna del dinero, en contraste, describe
nuestra experiencia del dinero como una fuerza que se ejerce sobre (y muchas
veces contra) el alma. Es una vivencia real de la gente, porque, aunque hemos
perdido de vista la verdadera conexión entre el dinero y el alma humana, sigue
existiendo tal relación.
Al fin de
cuentas, ¿no son experiencias anímicas nuestras preocupaciones sobre el dinero?
El alma busca una experiencia del dinero que sea menos inquietante. Está
cansada del baqueteo diario de los problemas monetarios. A menos que uno pueda
mentalizarse con claridad del hecho de que el dinero es una experiencia anímica
del hombre, no será posible comprender su realidad. Los fríos tecnicismos del
mundo de la inflación monetaria, MI, M2, M3, devaluación, no son más que
abstracciones, a menos que uno pueda conectar, en su propia consciencia, el
mundo del dinero con el mundo del alma humana.
Las ideas que
la mayoría de las personas usan hoy día para comprender el dinero se derivan
principalmente de la economía materialista. El hombre ha sido instruido (y uso
esta palabra a propósito) en la empantanada consciencia del materialismo. Y
esto se ha producido por medio de las filosofías, estructuras sociales y formas
de economía que su cerebro ha creado, partiendo de la idea de que las cosas
existen por sí mismas. Ciertamente, el egoísmo existe por sí mismo. Y es así por
definición. Pero las cosas generalmente están al servicio de otras, normalmente
no visibles. Antes de que el egoísmo penetrara totalmente en la capacidad
humana de razonamiento, a las cosas del mundo se las consideraba símbolos de
realidades invisibles. Y el dinero no era una excepción.
Pero el
materialismo mantiene su pernicioso hechizo, por medio del egoísmo humano, y su
principal cómplice es la idea de las "cosas-en-sí-mismas', y sobre todo la
idea del dinero como algo en sí mismo. Las ideas materialistas separan al alma
de la realidad del mundo, del mismo modo que separan al dinero de la economía
real. No es por casualidad que los economistas hablen de la economía
"real", diferenciándola de la gran abstracción del dinero y los
cambiantes valores que planean sobre y alrededor de ella. ¡Ojalá esos
economistas llamaran a esa abstracción economía "irreal"! Pero no lo
harán, por supuesto, porque hacerlo sería admitir que hay un problema, del que
ellos son sus principales artífices.
A comienzos de
este siglo, el problema del dinero era muy grave, pero en aquel entonces se
desconocía la gran variedad de técnicas paliativas que se usan hoy día para equilibrar la economía. Igualmente, apenas había comenzado la
intensa implicación del estado en la dirección de la vida económica. Hoy día ni
siquiera nos cuestionamos las ideas o las técnicas. Pero en los años 20 había
una necesidad urgente de una nueva concepción del dinero, justamente porque la
primera Guerra Mundial había hecho surgir realidades sociales y económicas que
la economía, que entonces era una disciplina inexperta, no podía explicar. Y,
efectivamente, lo que hoy reconocemos como economía moderna, proviene en buena
medida de sus esfuerzos por comprender las realidades de este siglo.
A1 final de la
Primera Guerra Mundial, mucha gente buscó denodadamente comprender la
naturaleza del dinero. El trabajo de Silvio Gesell es un ejemplo, y uno
importante, porque combina conceptos creativos y experiencia práctica. Gesell,
un hombre de negocios alemán que vivió en Argentina (donde murió a comienzos de
los años 30), formuló por primera vez sus ideas hacia 1890. Pero su experiencia
práctica no se produjo hasta 1919, cuando el desesperado estado de la economía
alemana generó impulsos para encontrar nuevos métodos. Aunque con la oposición
del gobierno, el uso del "Dinero-Mercancía" (llamado wara - derivado de Ware = bienes y währung =
moneda) estuvo muy extendido por toda Alemania hasta noviembre de 193 1. A
comienzos de ese año, Gesell, propietario de en Alemania, había introducido
esta moneda en "su" pueblo, reabriendo la mina y reactivando su
agonizante economía. El experimento demostró que la Depresión, corno muchas
otras situaciones modernas, era un problema monetario. Sin embargo, las
autoridades ilegalizaron el wara por
decreto urgente.
A1 mismo
tiempo, ese mismo año, la economía de la localidad de Woergl (Austria) fue
reactivada por la emisión de "Bonos Certificados de Compensación". En
un año, la estancada economía, en la que los reintegros bancarios habla
superado a los depósitos en los últimos doce meses, había renacido, saldando
las deudas de la ciudad y creando un saldo bancario positivo entre los
depósitos y los reintegros. Durante ese periodo se construyeron o mejoraron 19
carreteras, se plantaron bosques, se amplió el alcantarillado y se construyó un
salto de esquí. Al mismo tiempo comenzaron experimentos en América, donde este
tipo de dinero recibió el nombre de stamp
scrip (vale sellado), porque los billetes eran sellados semanalmente.
E1 stamp scrip, en sus diferentes variantes, era emitido a la par
que el dinero normal, y era intercambiable por éste. Cada semana, en el día de
sellado, el portador le colocaba un sello a una tasa del 2%. Así, la tesorería
de la ciudad (generalmente la emisora del dinero) recibía el 104% (52 semanas x
2%) del valor anual en curso, de modo que cuando expiraba el scrip, podía devolver el 1 00% de su
valor. El objetivo y efecto de esta forma de dinero era prevenir la
acumulación. Es decir, acelerar y asegurar su circulación. Se podría decir que
era dinero gravable. Su propósito era generar actividad económica. Su telón de
fondo, la Depresión.
Se podría decir
mucho más sobre el dinero gravable. He descrito estos ejemplos para ilustrar
cómo el dinero gravable era una forma que requería primero el acuerdo de la
comunidad para poder circular. Además, estos tipos de dinero eran muy usados
por economías muy localizadas, que favorecían una experiencia más. directa de
la economía. Lo mismo se aplica para experiencias más recientes como LETS,
Constants, Time-dollars y proyectos similares.
Por supuesto,
lo más fácil de conseguir es una moneda local. Es bien conocido el ejemplo de
la cervecería irlandesa que creó billetes de cambio en su pueblo para reactivar
la economía durante la huelga de bancos de 1966. Incluso hoy día, en Italia, en
las cafeterías locales, el cambio se devuelve en forma de fichas de teléfono,
lo cual anima a que se utilice éste. La circulación local de bienes es fácil de
estimular. Sobre todo porque sus efectos son inmediatos y directos. Pero de
poco sirven en la economía mundial. Esto se ve claramente por el hecho de que
el dinero gravable se emite con referencia a la moneda normal. Y es justo en la
moneda normal donde está el problema. El dinero gravable previene la
acumulación, la "deserción" o "no circulación" del dinero
en tiempos de crisis. Y esto tiene unas causas difíciles de probar.
Ciertamente, la gente acumula dinero en tiempos de crisis- pero esto no explica
la crisis. Ni la hiper-inflación alemana de los años 20, ni la Depresión fueron
causadas por la acumulación. La causa, y por tanto, la cura de estas dos
convulsiones de la economía mundial deben buscarse en otra parte.
He hecho
hincapié en estos acontecimientos y problemas de los años 20 porque nos ofrecen
el contexto de la concepción del dinero de Rudolf Steiner. A continuación
intentaré hacer un resumen de las ideas clave de las últimas tres conferencias
que Steiner dio sobre economía (1). Espero que el lector profano me perdone si
me expreso demasiado académicamente, y que el economista sea tolerante con mi
inevitablemente escueta exposición. En ambos casos, los textos de Steiner son
accesibles al lector.
El dinero
gravable al que nos hemos referido es un dinero relacionado con los bienes. En
la terminología de Steiner se acerca mucho de su "dinero de
adquisición", es decir, el tipo de dinero usado para comprar mercancías.
Este tipo de dinero debe circular a una velocidad equivalente a la velocidad en
que se usan los bienes. Pero esto es, claro, elemental. En general se reconoce
que los bienes y el dinero disponible para comprarlos deben encontrarse en
igual cantidad - es decir, el valor del dinero debe corresponder al valor de
los bienes disponibles. Pero es más fácil decirlo que hacerlo.
El dinero es
(necesariamente) un asunto más complicado de lo que mucha gente cree. Para
Steiner, no es realista derivar los conceptos económicos de las relaciones
competitivas de compradores y vendedores, lo cual es la base de buena parte de
la economía moderna. Estas relaciones
surgen en la encrucijada de dos grandes corrientes opuestas de la vida
económica, por las que, por un lado, se crean valores y, por el otro, se usan.
Sólo si uno vive imaginativamente en estos dos procesos, puede, llegar a una
comprensión interior de los detalles y tecnicismos de la economía, de los que
el dinero es el tecnicismo más detallado y complicado de todos.
Estas dos
corrientes surgen cuando el hombre trabaja la naturaleza y cuando mejora los
procesos por medio de su ingenio. Una es la de elaborar el trabajo (creación de
valores); la otra procede de detener el trabajo (consumo de valores), Estas dos
corrientes son recíprocas, y pueden ser descritas como producción y consumo de
bienes respectivamente. Cuando estas dos corrientes se cruzan, se produce la
circulación y el intercambio de bienes. Además, dado que la economía se basa en
la naturaleza, deberíamos considerar que el dinero tiene su origen en esta, por
lo que igualmente podríamos medirlo en términos de producción de trigo. De este
modo, Rudolf Steiner combina conceptos vitales de la ciencia económica con
imágenes de la vida económica comprensibles para el alma. Además, estos dos
grandes procesos (de creación y consumo de valores) son también el origen del
dinero y hacen surgir el intercambio, del que el dinero es una abstracción
E1 dinero es un
artículo de intercambio, emancipado de todos los demás artículos. El dinero, en
este sentido, despierta la consciencia en los procesos económicos y permite que
el hombre los comprenda y los dirija.
En 1922,
Steiner puso de relieve que la era de las economías nacionales basadas en la
balanza comercial ya había pasado. La humanidad estaba en condiciones de
confrontarse con una economía mundial única, en la que el equilibrio de
importaciones y exportaciones dejaba de tener sentido. Había que liberar el
comercio mundial; la economía debía basarse en el equilibrio de los tres
ámbitos de la vida económica: producción, circulación y consumo de valores.
Esto es lo que el dinero debería hacer visible. Porque entonces se vería (y no
sería sólo una idea) que el dinero, como reflejo de la economía, tiene un valor
diferente cuando pasa por cada uno de estos tres ámbitos: el ámbito de los
bienes, el de la producción y el de la cultura.
En el ámbito de
los bienes, el valor del dinero se determina por el uso que puede hacerse de
esos bienes. En el ámbito empresarial, depende de la genialidad, o la falta de
ella, de los empresarios, Y en el ámbito de la cultura, de lo que emana del ser
humano libre. Steiner apela inequívocamente a la necesidad de concebir el
dinero como algo que pasa por estos tres ámbitos - recibiendo valor de las
mercancías (dinero de adquisición), perdiéndolo al invertirlo (dinero de
préstamo), teniendo un valor negativo en la vida cultural (dinero de donación)
y luego siendo renovado (por su re-emisión) como dinero de adquisición. También
es muy específico al mostrar que el dinero, pese a ser una abstracción
necesaria, conlleva también el peligro de que los hombres se den cuenta de que
puede ser un injusto competidor de la economía real, si se le da un valor
permanente.
E1 valor
permanente no existe en la vida económica, y por lo tanto el dinero, como
convención humana que es, no debería tener esta propiedad, que ha recibido
incorrectamente. Más bien al contrario, debería "morir", aunque no en
relación directa con las mercancías (esta es la principal debilidad del dinero
gravable del que ya hemos hablado), sino en relación con sus propios términos,
en relación con el proceso económico global en el que se crean, circulan y son
consumidos los valores. El dinero debería expirar, no para que circule a gran
velocidad como los vales sellados, sino para que se mueva con la economía real.
De hecho, Steiner deja claro que el dinero de adquisición es dinero
"nuevo", mientras que el dinero de donación es dinero que está a
punto de morir, que sólo tiene la vida necesaria para ser gastado antes de
desaparecer. El dinero de préstamo es joven o viejo según la duración proyectada
de la empresa en la que se va a utilizar. Estos hechos de la vida, dice
Steiner, son los que hacen que funcione la economía, de modo que uno no tiene
que intentar concebirlo todo en su cabeza. La vida misma llevará a cabo la
circulación y la reciprocidad.
Tales ideas son
profundamente radicales. Uno puede comprobarlo por si mismo si se imagina cómo
funcionaría la economía sobre la base de la concepción del dinero que ofrece
Steiner. Por ejemplo, no habría decretos del gobierno contra el dinero gravable.
Se prohibiría el uso político de los cereales, el comercio especulativo del
trigo se proscribiría y se acabaría el comercio moderno del oro con las
profundas desigualdades sociales y económicas que entraña. El trigo se
distribuiría a los hambrientos, y no se almacenaría o tiraría para satisfacer
los abstractos mecanismos de precios. El petróleo no se utilizaría para
"secuestrar" otras mercancías, como ha sido la política árabe en los
70, o para disfrazar una economía débil, como ha hecho Gran Bretaña
recientemente, o para financiar guerras santas en Oriente Medio y Oriente
Próximo.
La lista es
interminable. Sólo la he comenzado para ilustrar que la idea y la sociología
implícita en la concepción del dinero de Steiner es incompatible con el totalitarismo,
la desigualdad del orden social actual y la inestabilidad mundial. No quiero
decir con ello que la concepción del dinero de Steiner vaya a traer la paz,
sino que la voluntad necesaria para llevar a cabo sus indicaciones es la misma
que la que crea la paz en el mundo. No lo digo para idolatrar a Steiner, porque
él no fue el único en la búsqueda del verdadero dinero, sino para subrayar su
certeza de que el dinero, en el sentido de este artículo, es inseparable de las
fuerzas del alma.
Pero hay una trampa.
Para manifestar estas fuerzas, hacen falta acciones, no sólo ideas. Hace falta
la realización práctica de lo que uno ha pensado. Para este fin, además de una
forma modificada de dinero gravable, es necesaria la proliferación de fondos de
dotación con los que financiar conscientemente la vida cultural. Steiner habló de tales "bancos de
donaciones". Sin embargo su ausencia es evidente. Y esta ausencia
contribuye aún más a la creciente abstracción del dinero del mundo. Una de las
mayores cuestiones sociales de la actualidad es si la humanidad está preparada
o no para llevar a cabo el grado de transformación interior y exterior de la
economía que Steiner describe.
(1) "Economics",
Rudolf Steiner, New Economy Publictions, 1993
Fuente: New Economy Research Paper 01, January 1990
Equipo Editor: Rosa Letelier/Elena Villalba, C/Juan
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Traducido por Jaime Acevedo. © New Economy .
© De la traducción: Equipo editor
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